Duelo por fallecimiento
La muerte de una persona significativa no solo implica dolor por la ausencia, sino también una reorganización profunda de la vida cotidiana, de los vínculos y, en muchos casos, del propio sentido vital. En terapia trabajamos la aceptación de la pérdida, la expresión emocional y los asuntos pendientes para favorecer una despedida interna que permita integrar el vínculo con más paz.
Duelo perinatal
El duelo perinatal aparece ante la pérdida de un embarazo, un aborto espontáneo, una muerte gestacional o el fallecimiento de un bebé recién nacido. Es un duelo a menudo invisibilizado socialmente, lo que puede intensificar la sensación de soledad de los padres. En terapia ofrecemos un espacio de escucha y validación para elaborar el vínculo con el bebé, gestionar la culpa y el silencio del entorno, y acompañar también a la pareja en este proceso conjunto.
Duelo por separación de pareja
El duelo por separación tiene particularidades que lo hacen especialmente complejo: la ambivalencia entre soltar y esperar, la persistencia del contacto y la caída de proyectos compartidos. La intervención terapéutica ayuda a trabajar culpa, rabia y resentimiento, y a facilitar una despedida consciente.
Cuando hay hijos en común, elaborar bien este duelo es especialmente importante para proteger su bienestar emocional. Si el proceso no está elaborado, es más probable que se mantenga el conflicto entre progenitores y que los hijos queden en medio de tensiones o lealtades divididas.
Duelo anticipado
Este tipo de duelo ocurre antes de que la pérdida suceda realmente, como cuando existe una enfermedad crónica o terminal y se espera una muerte inminente. En estos casos se comienza a procesar la pérdida antes de que ocurra, lo cual puede generar emociones contradictorias mientras la persona aún está presente.
Duelo inhibido
En este tipo de duelo, el dolor se guarda y se niega o no se expresa, hasta el punto de que la salud mental y física puede verse afectada muy negativamente. La persona no muestra síntomas de duelo de manera inmediata, pero las emociones relacionadas con la pérdida pueden aparecer más adelante en forma de problemas físicos o emocionales.
Duelo traumático
Este tipo de duelo se presenta cuando la pérdida es repentina, violenta o inesperada y va asociada a situaciones traumáticas como accidentes, homicidios o desastres naturales. Este tipo de duelo puede conllevar sentimientos de shock, incredulidad y una mayor dificultad para aceptar la pérdida. Puede ir asociado a síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
Duelo no reconocido
Estos duelos ocurren con pérdidas que no son validadas por la sociedad, lo cual complica el proceso de duelo. Pueden ser casos como la muerte de una expareja, una mascota o la pérdida de un embarazo en etapas tempranas. La falta de reconocimiento externo puede hacer que la persona se sienta aislada y que su dolor no sea comprendido o aceptado.
Duelo complicado o patológico
Cuando el duelo se prolonga en el tiempo sin evolucionar, o aparecen síntomas de bloqueo emocional, ansiedad intensa o aislamiento, hablamos de duelo complicado o patológico. Detectarlo a tiempo es clave para evitar que se cronifique. En terapia trabajamos las causas que mantienen el proceso estancado y acompañamos su elaboración con un abordaje adaptado a la intensidad y complejidad de cada caso.
Otras pérdidas significativas
No todos los duelos se relacionan con una muerte o una ruptura. También pueden aparecer ante pérdidas de salud, trabajo, proyecto de vida, etapa vital, fertilidad o sentido de identidad. Estas pérdidas a veces son menos visibles socialmente, pero su impacto emocional puede ser muy profundo.